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jueves, 10 de marzo de 2011

Route 66 - Day 9 - Flagstaff - Las Vegas

El sol entra por la ventana y rebota en la nieve acumulada en su alfeizar.

Nos levantamos más contentos que un cesto de gatetes acostados y desayunamos en un hall rústico, con fuego en la chimenea, rodeados de cabezas de ciervos, gente con pijama leyendo el periódico, niños jugando en la calle.. Un sueño hecho realidad bañado en mantequilla de cacahuete y huevos revueltos con bacon. Así deberían despertar todos los días!


Roger ya no tiene ropa que ponerse por lo que hoy toca hacer la colada. Lleva días anunciándolo pero ya se sabe que aquí las cosas no se hacen hasta que ya no queda más remedio. :)

La lavandería del hotel es una pequeña habitación con una lavadora y una secadora de esas enormes y verticales donde sorprendentemente cupieron todas nuestras ropas.


Hoy que pensábamos que podríamos salir pronto.. PAM, la realidad nos golpea de nuevo y nos retrasa haciendo que todo el proceso dure más de hora y media. Maldita sea!

Al menos nos sirvió para poder ducharnos haciendo turnos de espera para que no nos robasen la ropa y me permitió escribir un post sentado en las escaleras del hotel mientras la gente pasaba a mi lado mirándome como a un indigente.

Tras sacar la ropa de la secadora resultó estar aun húmeda, por lo que le dimos un segundo pase. Aha! Craso error amigos! Jajaja

No se que habría sido peor, si guardar toda la ropa húmeda en la maleta, o lo que sucedió, que fue ver como se nos había encogido la mitad la colada! Jajaja

Yo llegué a sacar hasta un calcetín que parecía un patuco! :D Si es que no se puede ser más cafres.. xDD

Así que, como no, de nuevo salimos tarde para variar.

Esta vez ya sin prisas porque SEGURO que no iríamos a ver el meteorito, damos una vuelta por el pueblo para ver la nieve y casi nos abrimos la crisma en más de una ocasión al salir de hotel con todo ese suelo helado. Qué bonito era todo joder!

Hoy tocaba visitar el Grand Cañón del Colorado. La ilusión nos embarga ante la magnitud de lo que nos espera.

A medio camino entre las 2 horas de viaje entre el pueblo y el centro turístico del cañón, en medio de una carretera de montaña..

-        Oye Roger, puedes mirar a cuanto está la gasolinera más cercana please?
-        - Por?
-        - Porque el coche me acaba de avisar de que nos quedan menos de 30 millas de depósito.. :P ups!

Casi nos morimos del susto al ver que no teníamos gasolina y esta se acababa poco a poco y nos quedaban muchas millas por una carretera que iba a la montaña y no tenía ningún pueblo cerca!


Parece mentira que esto haya sido una constante durante todo el viaje, por el amor de dios.

Acostumbrados a tener aquí gasolineras cada pocos kilómetros, allí como todo es tan enorme las gasolineras están muy pero que muy espaciadas entre ellas y nos cuesta acostumbrarnos a ello.

Suerte del GPS que nos avisó que en pocas millas había una en línea recta, porque si no hubiésemos dado la vuelta hacia Flagstaff y nos habríamos quedado tirados a medio camino.

En esa gasolinera salva vidas, a parte de un depósito lleno de gasolina, compré algo que ya llevaba varios días rondándome por la cabeza. Algo que me haría un poquito más Americano si cabe..

Tabaco de mascar, o como lo llaman aquí, ‘smokeless tobaco’.

Mi mente vuela imaginándome cabalgando por las estepas con mi sombrero y mis botas, sintiéndome un ser completo escupiendo todo el día hojas de tabaco, con los dientes negros y adicto a la nicotina como todo buen tejano, pero me despierto perdido entre las carreteras de las instalaciones que rodean el Gran Cañón sin saber qué dirección tomar.

El recinto resulta ser un sitio ENORME, con mil cosas para hacer y mi lugares a visitar en el que como buenos turistas europeos sin previsión y perdidos en todo el follón, acabamos decidiendo solo visitar los miradores de la zona sur. Una serie de miradores que bordean el abismo y que recorrerlos tan solo ya nos llevará sus buenas 3 horitas!!


Nunca hubiésemos imaginado que el gran cañón lo veríamos nevado! Siempre se nos ha mostrado en la tele o el cine como algo desértico y caluroso, pero allí hacía un frio que pelaba y se nos congelaba los dedos en cada foto que hacíamos.

Ir caminando como pingüinos por los miradores para no resbalar mientras esquivábamos japonesitas sonrientes fue nuestro modus operandi en cada uno de los miradores.

El frio atroz no pudo amargarnos unas vistas de infarto que solo pueden describirse como IMPRESIONANTES. Todo lo que tienes delante está erosionado por el paso de miles y miles de años. 4 kilómetros de caída hasta llegar al río Colorado te hacen sentir insignificante en un entorno que recorre varios centenares de millas...


Fue una pena no disponer de más días y de que hiciera mejor tiempo para poder hacer excursiones hasta su base, hacer rafting por el rio, o recorrer sus cordilleras en bicicleta. Incluso escalarlo a la Tom Cruise molaría! A este sitio se ha de venir con tiempo y ganas de hacer deporte.

Rodeados de cuervos y turistas nos quedamos allí hasta que vimos amanecer en las montañas.

Fue una auténtica pena descubrir que el mirador en forma de herradura y totalmente de metacrilato que se asoma precipicio abajo en uno de los miradores del cañón se encontraba a varias decenas de millas de donde nos encontrábamos y que ya no nos iba a dar tiempo de ir. :( Eso sí que habría sido la leche!!

Una vez ya en el camino de vuelta descubro que me han dado el tabaco de mascar caducado y paso a cambiarlo! Seguramente no habría notado la diferencia porque debe estar malísimo jeje, pero qué coño, ya que voy a regalar un paquete a los colegas que menos que esté “fresh” como dicen por aquí.

Así pues y como viene siendo habitual todos estos días, pillamos el coche sin comer y muertos de hambre nos quedan aún 5 horas por delante hasta llegar a Las Vegas!! Pero no nos preocupa, porque lleguemos a la hora que lleguemos, allí nos atenderán encantados. ;)


Sorteamos las montañas y llegamos a Las Vegas por la parte trasera de la ciudad, la de los ciudadanos reales y no la del turismo. La banda sonara de CSI de ‘The Who’ suena a todo trapo y nos hace sentirnos Grisom, Wharrik y Nick dirigiéndonos a la escena de un crimen mientras las luces de toda la ciudad nos abren el paso en una bella y enorme planicie iluminada culminada por los enormes casinos al fondo.

Ha sido el día más duro de coche hasta ahora con más de 7 horas a nuestras espaldas pero esta entrada triunfal nos hadado un buen subidón de energía que ya querría para si las latas de Monster que nos acompañan.

Todo esto lo culmina la visión de lo que nos espera, el mejor casino del mundo, el Hooters!! :D

El lugar que ya nos es familiar. Su encanto, sus camareras, sus maquinas y mesas de juego, sus habitaciones enormes y sus vistas de toda la ciudad desde la habitación..


Encantados por volver a estar aquí de nuevo, lo primero que hacemos es ir a cenar esas alitas de pollo picante sin hueso y con salsa de queso azul que tanto nos gusta que nos sirvan esas amables chicas a las que cuesta mirar a la cara a pesar de su continua y agradable sonrisa.

Llenos de gozo volvemos a la habitación sabiendo que mañana no nos vamos a ningún lado, por lo que hay que disfrutar la que se nos viene encima en esta tierra de pecado..

Ya es oficial, la representativa de ACOM está en LAS VEGAS!!! :DD

viernes, 4 de marzo de 2011

Route 66 - Day 8 - Albuquerque - Flagstaff

-       -  Que ha sido ese ruido!?
Bah,  seguramente nada, mejor sigo durmiendo.
-        - Otra vez!? No estarán intentando entrar en la habitación..?
Me levanto a oscuras y me dirijo a la puerta.
-       -  Mmmmmm.. No, no ha sido nada.
Vuelvo a la cama y me encuentro con una silueta negra delante de mío que me da un vuelco al corazón. Madre mia que susto!!

Resulta ser Dani de pie en medio del pasillo que acaba de salir del lavabo.  
-        No quería despertarte y por eso estaba con las luces apagadas.
Arrrggghhh! Con una receta para un futuro marcapasos me vuelvo a acostarme para disfrutar las pocas horas que me quedan de sueño.

Con un par de años menos de vida en mi corazón y habiendo sobrevivido (sorprendentemente) a la cama infernal, nos duchamos y preparamos el recorrido de hoy. Albuquerque es una ciudad sin nada destacable a visitar, por lo  que hoy podremos salir pronto hacía nuestro destino.

O eso pensábamos! Porque al final resultó que hubo un problema (AGAIN) con las tarjetas de La Caixa de Dani. Más de una hora y media pérdida hablando por teléfono con la atención al cliente del banco y NADIE tenía ni idea del porqué del problema ni de cómo solucionarlo.

Esos malditos bastardos nos han vuelto a joder el planning! Grrrrrr!!

Tras mas o menos solucionar parte del problema y casi a la hora de comer, pillamos el coche con la esperanza de poder visitar las 2 cosas que tenemos planeadas con un poco de sol ya que de noche no las podremos ver!

Raudos y veloces como auténticos tejanos salimos de la interestatal y por fin nos encontramos en nuestra amada ruta 66 donde por primera vez nos encontramos rodeados de auténtico desierto.


Nada que ver con las estepas anteriores. Esto sí que es realmente árido, plano, con un sol que pica y un terreno infinito a nuestro alrededor.

El juego de adivinar personajes, series, películas o actores pasa a un nivel superior y mientras nuestros brazos se queman al sol nuestras mentes aceptan el reto de adivinar LO QUE SEA con un SI, NO o Carece de importancia.

Un buen rato después atravesando desierto nos sorprende ver que varias partes del camino se encuentran nevadas. El concepto de desierto nevado no lo habíamos contemplado en nuestras mentes y ahora nos ha pegado de golpe. Varios montículos de los que nos vamos encontrando al lado de la carretera tienen la cara oeste nevada y la otra completamente seca. E incluso las montañas a lo lejos se muestran nevadas. Mola!


Una vez cruzamos la frontera con Arizona, llegamos a nuestra primera parada, el bosque petrificado. Una gran trozo de desierto que tiene la peculiaridad de tener cientos de restos fósiles de arboles de más de 225 millones de años!

Parece ser que una gran inundación sepultó el bosque entero (cuesta imaginar que todo este desierto en algún momento fuera un gran bosque) y con el paso de los años las células de los arboles se fueron acumulando de minerales que cuando la celulosa se descompuso los transformó en algo parecido al cuarzo.

Es curioso porque siguen manteniendo toda su estructura. Se ven perfectamente las cortezas exteriores o los anillos que marcan los diferentes años en su interior.


A parte de eso, el terreno que los rodea es impresionante. Grandes valles y pequeñas montañas de diferentes formas, desde las típicas del desierto hasta cosas muy escarpadas o totalmente redondeadas. A pesar del frio aire que hace, el sitio merece la pena.

El recorrido por el parque se hace en coche, unos 45 minutos si uno no se para en los miradores.

Como era de esperar al salir tan tarde del hotel llegamos allí tan solo una hora antes de que cerrasen. Por lo que lo tuvimos que ver el sitio con el cohete en el culo mientras intentábamos fotografiar lo máximo posible.


Llegamos al final del trayecto y la puerta de la carretera de salida estaba cerrada! Mierda. Hemos de dar toda la vuelta, salir por donde hemos entrado y perder más de 1 hora y media de viaje!? :o

Suerte que de la frustración no doy media vuelta inmediatamente y me acerco a la puerta a cámara lenta esperando algún tipo de milagro. Un milagro que llegó e hizo que las puertas fueran automáticas y se abrieran a nuestro paso!! Ueeeeeee :DD

Salimos un poco más tarde de lo permitido y un poco destrangis pero mereció la pena! :P

Allí vimos nuestros primeros cuervos. Yo no había visto ninguno y son bastante más grandes de lo que había imaginado, y al menos estos, eran casi como palomas. Estaban por todos lados y no les importaba estar al lado de la gente garrapiñando lo que podían.

Los restos fósiles no se pueden coger del parque, está prohibido hasta el punto de mirarte en las mochilas al salir, pero luego una vez sales, están por todos lados! No solo en la tienda de suvenires donde no paramos por el horario, sino que van sobrado! Los postes de anuncios son con esos fósiles, las vallas de la carretera, las líneas para separar caminos o incluso un par de millas en el siguiente pueblo había una casa con las paredes hechas con estos fósiles! :S
Un escándalo.

Durante las pocas horas de sol que nos quedan seguimos rodeados de desierto y calor. Toda esta zona de la ruta está plagada de reservas indias por lo que vemos varios tótems y tiendas colocadas especialmente para atraer a los turistas.



Desde luego nosotros no seríamos esos turistas, porque nuestra intención era llegar al mayor cráter de meteorito de todo el hemisferio norte fuera como fuera, pero nos quedaba aun bastante lejos y por desgracia no pudimos llegar a tiempo. :(

Era totalmente de noche y decidimos seguir hasta el punto final de la ruta de hoy y verlo mañana por la mañana.


Así pues, pocas millas después y un par de cientos de millas a nuestras espaldas, llegamos a Flagstaff donde nuestra cara cambió de golpe. Esto ha sido la mayor sorpresa del viaje por el momento sin duda.

Sin esperarlo nos entramos en un pueblo donde está TODO nevado! Parecía el típico pueblecito idílico de montaña. Luces cálidas, nieve, muy poca gente y calles no muy grandes para lo que suele verse por aquí..  Sin duda el pueblo más bonito de todo el recorrido.

Como es posible que todo el recorrido fuera desierto y de golpe nos encontremos con 2 palmos de nieve en un lugar que tampoco está tan alto!? Este país es el país de los contrastes, y parece ser que todo el mundo convive con ellos como si nada.


Dejamos las maletas en un hotel increíblemente acogedor caminando como pingüinos por un suelo helado donde casi nos abrimos la crisma ya que patinaba como un suelo de aceite. Hoy toca pizza, decisión unánime que salió de nuestras bocas al pasar al lado de un Pizza Hutt que resultó no tener NADA que ver con lo que estábamos acostumbrados en Barcelona. Unos precios súper baratos y las pizzas estaban buenísimo. Como el pueblo es claramente una zona turística aquí el servicio es impecable.

Una muy buena cena en un entorno precioso y totalmente inesperado.

Antes de acostarnos decidimos que volver sobre nuestros pasos mañana para ver el meteorito sería una pena si con ello perdemos tiempo de visitar el gran cañón. Sobre todo porque se nos irían unas 2-3 horas y como siempre nos salen imprevistos decidimos descartarlo ya que mañana son más de 7 horas de coche y mejor no aumentarlas.

Una verdadera pena porque hubiera sido la leche verlo en directo.
:(

La habitación es muy acogedora, así que contentos en un hotel estar en un hotel increíble en un entorno increíble nos acostamos pensando que mañana por la noche llegaremos por fin a Las Vegas!!

jueves, 24 de febrero de 2011

Route 66 - Day 6 - Oklahoma - Amarillo

Otro día más en el que Rafa consigue evitar escribir estos posts. Tenemos que insistirle, casi rogarle, para que os cuente todo lo que está pasando en este viaje y hoy no lo hemos conseguido. Así que mejor me encargo yo y ya mañana me releva el cowboy de La Llagosta.

Me desperté a media noche, serían las 3 de la mañana, y sabía que algo no andaba bien. Rafa debía estar al lado y no estaba. Quizá había cogido su pistola de camino a la iglesia, a rezar. Desde que se ha convertido en un auténtico vaquero hace este tipo de cosas.

Pero no, el tío llevaba dos horas sentado en el sofá mirando su pistola. Acariciándola, limpiándola, jugando con ella… lo primero que me dijo fue: Tío, es mi pistola. Es mía. Tengo una pistola… buah!!
Decidí seguir durmiendo, era demasiado.

Al despertar las cosas pintan mejor que otros días. Podemos ir con más calma, dormir un poquito más y dirigirnos hacia Texas. Claro, el hecho de que en Oklahoma no haya nada que ver también ayuda a que podamos ir con más relax.

Aunque como siempre Roger aparece con un plan inesperado. Hay que visitar un monumento en memoria a las víctimas de un atentado terrorista que sucedió a mediados de los años noventa. Dice que merece la pena y Rafa, ahora que es un verdadero sureño decide que nos acercaremos y rezaremos por los muertos. Él tiene la pistola, él manda.

Ni nos paramos, se está haciendo tarde para variar y lo vemos desde el coche. Toca enfilar camino hacia Amarillo mientras seguimos viejos tramos de la ruta 66. Decidimos salir de la interestatal 40 que es básicamente el camino para moñas y adentrarnos en la verdadera América. Nos damos cuenta, a los pocos kilómetros, de que estamos en la mitad de la nada.

Campos y campos de absoluta planicie ante nosotros. Cielo despejado y enorme, alguna que otra casa destrozada y abandonada (la última moda en Estados Unidos parece ser) y el GPS marcando el siguiente punto en la ruta 66. Elk City.


Describir a Elk City es algo complicado. Un pueblo enorme al estilo del salvaje oeste que se eleva en entre praderas tostadas por el sol, y que sirve como museo oficial de la ruta 66. Allí encontramos edificios recreados al detalle, una plaza de pueblo, barberías, una máquina de tren, granjas falsas repletas de tractores de época, vías de tren que junto a la estación simulan la llegada de colonos al pueblo… en definitiva, una auténtica pasada.


Después de un par de horas por allí es momento para seguir la ruta. Rafa, como siempre, insiste entrar a comprar cosas. Ya sean para regalar, cosa rara, o para él, regla habitual. Pero en esta ocasión tiene razón y la tienda resulta ser una auténtica mina donde vaciamos nuestros bolsillos.


La ‘old route 66’ es larguísima y variada. Ya no está completa, ha ido desapareciendo junto a pueblos fantasma que ahora se reparten a lo largo y ancho de su antiguo trazado. Pero existe un lugar precioso, bellísimo, una parada obligada para todo  rutero que se precie.

Un pequeño tramo de baldosas rosadas que emula al asfalto original de la Ruta 66.

Todo esto, que quede claro, lo dice Roger. Él es el encargado de buscar los caminos y de ojear en los libros de viaje. Que quede claro también que Roger no entiende muy bien el inglés y que al leerlo del libro original que llevamos como guía de viaje no acabó de entenderlo todo.


Así pues, nos encontramos después de varias millas en una carretera infernal, repleta de piedras, socavones, abandonada y repleta de coyotes y serpientes. El sol lleva ya rato poniéndose y deben quedar unos 5-10 minutos de luz. No hay huevos de continuar por aquí, parece una carretera de campo pensada para tractores donde no hay ni rastro de las baldosas rosadas de Roger.

Resulta que lo que Roger había leído……………………………………..

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Fuck! Se nos ha acabado la batería del portátil a medio camino! Estas cosas pasan cuando se redactan posts en un coche recorriendo un desierto. :D

Creo que Dani puso el brillo de la pantalla a toda leche esperando que este momento llegase cuanto antes mejor, y ahora que vuelvo a estar libre sin las manos en ese volante infernal puedo seguir narrando nuestras andanzas mientras ellos descansan plácidamente para mañana madrugar y levantar el país a base de duro trabajo on-line.

Como Dani comentaba, resulta que Roger lo había entendido mal. Aun seguimos intentando descubrir cómo fue capaz de confundir un tramo off-road con un tramo de antiguos adoquines rosados! Solo de pensar que se nos hubiera pinchado una rueda ahí, o quedado el coche clavado por los bajos, a varias millas de la Interestatal y de noche en medio del desierto, nos entra la risa nerviosa.. xD

Una vez dimos la vuelta sobre nuestros pasos  y retomamos la I-40 llegamos a Groom, donde a pasar de que ya es totalmente de noche podemos ver a varias millas de distancia nuestro objetivo. La cruz más grande de estados unidos.

Una estructura imponente de piedra de 58 metros de altura se erige imponente. Otra demostración más de que aquí se toman en serio el tema de la religión.


Cuando llegamos a su base un camionero y una autocaravana hacen sus trapis al lado de una representación metálica de esculturas de tamaño real de la última cena.

Entre que no nos mola mucho lo del camionero, que una vez la ves ya no hay mucho más que hacer allí, y que se nos está haciendo super tarde para cenar, salimos escopeteados hacia Amarillo a por la última parada del día. El evento por el que Roger lleva días preparándose.

Un par de horas más en coche y por fin llegamos a Amarillo.

Llegamos a lo grande, sin tener hotel reservado y sin haber comido nada desde el desayuno, directos a la atracción más esperada del día. El Big Texas Ranch. Un restaurante enorme como si fuera un salón donde sus raciones de comida son conocidas enormes.


Antes de cenar vemos que al lado y dentro del mismo recinto hay un pequeño hotel que simula una calle del oeste. Preguntamos a ver cuál es su precio y una amable chica con acento tejano incomprensible que nos confunde con un grupo gay nos deleita con una habitación con el mismo precio que hemos ido pagando en el resto de estados.

La habitación es INCREIBLE.

Camas con piel de vaca, todo ambientado como en el oeste, todo de madera, las puertas del lavabo son puertas de vaivén, y las cortinas del lavabo están decoradas con piel, estrellas y flecos. Hasta la fecha la mejor habitación del trayecto.

Una vez aposentados y tras gritar como los tíos de aquel anuncio de Heineken al ver dónde íbamos a dormir, nos enfilamos a llenar nuestros estómagos.

Limusinas decoradas con cuernos de toro en el morro aparcadas delante del local suben y bajan a gente. Son transportes gratuitos que te van a buscar a casa y luego te llevan de vuelta con el estomago lleno.

Una vez dentro, el local está lleno de cabezas de arce, ilustraciones de rodeo y es completamente de madera. Te sientes como un pequeño Saloon del Oeste.


Roger y yo llevamos varios días planteándonos participar en el reto ‘Man vs Food’.

Este se trata de lo siguiente:
Te sientas en medio del restaurante mientras una banda de country ameniza la velada. En una plataforma elevada donde todo el mundo puede verte, encima de ti hay un marcador digital que muestra una cuenta atrás de 60 minutos con la que te limitarán el tiempo que tienes para comerte, un bistec de 72oz (2Kg), un plato de gambas, un par de bollitos, una ensalada, un jalapeño y de puré de patata.


Los aguerridos valientes que se enfrentan al reto, son coreados por la muchedumbre del local e incluso un speaker anima “la competición”. Si la prueba se supera, la comida es gratis, sino, son 50$.

Tienen incluso una webcam online siempre activa para ver desde cualquier parte del mundo el evento. Un ranking en la pared muestra la lista de los contados espartanos que han superado el reto.

La magnitud de ese filetazo es tan desproporcionada, y la lista de supervivientes es tan corta, que Roger y yo nos rajamos como unos auténticos ‘Fagots’ ante tal despropósito alimenticio.

Así pues, con las orejas gachas y sentimiento de derrota, nos planteamos un reto más acorde con nuestras capacidades europeas. Roger se pide un plato de 21oz (600gr) de carne y yo uno otro de 18oz(500gr). Este delicioso manjar lo acompañamos con una jarra de cerveza bien fresca de 32oz (1litro).


Dani se pide un pollo que también tenía una pinta increíble, pero que él se lo había pedido para disfrutar, mientras Roger y yo ha sido para sufrir. Pero de eso se trata!

Miradas desafiantes y frases intimidantes cruzan la mesa.

- No te vas a comer más de eso? Si te lo dejas no contará como superado eh!
- Mira mira.. A mi ya no me queda ensalada.
- Si no te acabas la birra es que eres un moñas.

Pasan más de 20 minutos y ahí estamos dándolo todo. Cada vez comemos más lentos, pero cada vez hay menos comida en nuestros platos. Llevo ¾ del trozo de carne que se me antoja imposible de comer mientras que Roger está a punto de terminárselo. Se avecina mi derrota.

Decido cambiar de estrategia. Un pimiento enorme decora el plato, así que pienso que si como un poco de verde seguramente pueda hacer un pelín de hueco extra.

Tras 2 bocados a algo realmente insípido miro a Roger desafiante.

- Si te dejas esto en el plato te recordaré siempre que no te lo acabaste todo eh..

Ni corto ni perezoso Roger pilla el pepinillo y se mete en la boca casi la mitad de un solo bocado.
Mastica impasible y desafiante mientras poco a poco su faz va cambiando. Él sabe que algo raro está pasando, pero aún así traga parte de lo masticado.

Mientras le miramos fijamente su color empieza a cambiar, sus ojos se van abriendo y sus fosas nasales se separan.

Intenta por todas sus fuerzas disimular pero avecinamos tormenta.

De golpe escupe todo lo que tiene en la boca y pilla la jarra de cerveza como si estuviera en medio del desierto. Sus ojos están llenos de lágrimas. En serio, le chorrean las lágrimas por toda la cara hinchada y roja.

Por mucho que intentemos comunicarnos con él, es imposible de articular palabra. Solo puede emitir gemidos como un cochinillo en matanza y mirarnos fijamente mientras Dani y yo no podemos parar de descojonarnos a carcajadas desde hacía ya más de un par de minutos.

BRUTAL!

Antes de que pueda tan siquiera recuperar el habla, paso mi lengua por lo que queda del pimiento. Un simple contacto y en un par de segundos esta pasa a quedarse dormida en toda esa zona.

Dios Santo. Ese JALAPEÑO es la cosa más BESTIAL que hemos probado nunca, y tiene el tamaño de una morcilla de burgos, nada de las mierdecillas del padrón.

Roger, desesperado por quitarse esa sensación de la boca, empieza  a comerse los bollitos, la carne e incluso cosas de mi plato.

Esto ha sido como si hubiera pillado un ‘power up’ que te baja la barra de vida a la mitad, pero que te da un plus de capacidad inaudito. En segundos se ha acabado todo lo que le quedaba en el plato. Fuck.

Roger 1 – Rafa 1.

Una vez levantados y abrochándonos los botones del pantalón, Roger me pilla desprevenido y se mete de una tacada el tercio de cerveza que le quedaba.

Eso sí que no. Que me gane comiendo carne tiene un pase. Pero el tema Birra es mío. Así que pillo la mía por banda y como si fuera un desagüe o un Alemán en Lloret me fundo la mia en segundos. Maldito bastardo.. :D

Volvemos moribundos con paso de taca taca y aguantándonos el estómago como si nos lo hubieran rajado y se nos estuvieran derramando las tripas.

Una vez en la habitación Roger sale del lavado simulando ser un cowboy mientras Dani entraba llevando un vaso de agua que vuelca encima de toda la maleta abierta de Roger. Estamos acabados.

Y prueba de ello llega cuando me quito las lentillas sin lavarme las manos y descubro que aun tengo los dedos llenos de jalapeño!! Mis gritos de dolor se escuchan desde la habitación del lado. Maldito desastre!

Esto es el maldito infierno. Texas nos ha vencido y pese a que tenemos una pistola con nosotros ha quedado demostrado que somos unos auténticos european fagots. Pero después de una tormenta siempre sale el sol y tras nuestro primer contacto (o bofetada) con Texas nos tocaba responder.

La única manera de sobrevivir en un lugar tan extremo es hacer un Roger. O lo que viene a ser lo mismo, adaptarse o morir. Mañana nos convertiremos en verdaderos Cowboys. ¿Lo conseguiremos? ¿Amanecerán de una pieza los estómagos de Rafa y Roger? ¿Tendrán hambre al levantarse? ¿Y la pistola? ¿Encontrará Rafa más complementos a juego para convertirse en un verdadero Cowboy de la Llagosta?

Tras la digestión y la resaca, mañana la cosa se presenta movidita.

martes, 22 de febrero de 2011

Route 66 - Day 5 - Springfield - Tulsa - Oklahoma

Un susurro lejano me despierta entre sueños. Cada vez con más intensidad ese  susurro pasa a ser alboroto y al final se transforma en gritos de indignación.

Dani se está peleando con una incompetente teleoperadora de La Caixa que es incapaz de darle la información que le está pidiendo. Parece ser que según Línea Oberta nos han cobrado más cosas de la cuenta y eso no mola nada cuando tenemos un límite de dinero a gastar.

Tras múltiples intentos y varias llamadas de más de media hora, vemos que el problema es de la web y rezamos para que todo salga bien.

Con los nervios un poco más calmados ya estamos listos y preparados para la comida más importante del día. Un desayuno americano como mandan los cánones.

La tele está encendida y una especie de programa matinal al estilo Ana Rosa mezclado con Buenafuente ameniza la velada. Bizarre extrem. Un viejales y una rubiaca haciendo bromas malísimas a primera hora del día.

Roger distraído disfruta saboreando un Philadelpia de fresa que solo aquí se puede probar. Su sabor es una mezcla entre quesito y palote difícil de definir.

Pilas puestas y ready to rumble nos encaminamos al centro comercial más loco que hemos estado jamás.

Bass Pro Shop’ no es un centro comercial cualquiera. Es muchísimo más grande de lo esperado. La fachada te deja entrever que está relacionado con la pesca pero no es hasta que te adentras en su interior cuando descubres que no se trata solo de eso.


Todo está decorado como si te encontrases en el interior de una cabaña de un parque natural. Recreaciones de ríos reales, cascadas, bellas escenas de osos, jabalíes, ciervos, águilas, castores, lobos y demás animales simulando su habitad natural. Todos tienen una peculiaridad, son animales reales disecados.

Y es entonces cuando todo cobra sentido. Este es el paraíso del cazador. TODO está enfocado para los amantes de la caza, la pesca, el tiro, la montaña y la aventura.


Aquí los niños de Springfield se entrenan con pistolas de juguete para ser verdaderos americanos mientras su padre se pasea por la enorme sección de cuchillos imaginándose como sería matar un oso pardo con sus propias manos..

Este sitio es realmente increíble. Pero la sección que más nos impactó fue la zona de las armas. Estanterías y estanterías con pistolas, escopetas, rifles, metralletas, mirillas, silenciadores y demás locuras para las que ningún Europeo está preparado.

Salas con rifles decorados a mano para coleccionistas demuestran que aquí la pasión por las armas está totalmente arraigada.

Al lado de la sección de niños de la zona de armas (sí, lo habéis leído bien) vemos las armas de competición. Pistolas, ametralladoras, escopetas y rifles de aire comprimido llenan el pasillo.
No se necesita permiso de armas y se venden a mayores de 16 años.

Una pistola semiautomática de bolas de acero con aire comprimido de cuerpo metálico llama poderosamente mi atención. Rango de alcance de 200 metros, velocidad de disparo 137 metros por segundo, por tan solo por 45$. Fua!


Tras preguntar si necesito licencia o si tendré problemas en los aeropuertos, no puedo resistirme a comprarla y la acompaño con 6000 balas extras y 15 cartuchos de CO2.

Quienes pueden decir que se han comprado una pistola en USA eh!? Hell Yeah!!

Con un subidón digno del día de los rascacielos, salgo en shock con mi pistola bajo el brazo sintiéndome cada día un poco más integrado en una cultura en la que a los chavales se les puede regalar esto 5 años antes de probar su primera bebida alcohólica.

Nuestra siguiente parada en la ruta es el 1984 Arcade, un lugar lleno de maquinas recreativas en el que pagando 5$ puedes jugar hasta que te canses.

Miramos en la web su dirección, y con decepción descubrimos que abren a las 16h. Son las 13:30h y si nos esperamos 2 horas y media hasta que abran se nos hará tardísimo y no podremos lo que nos espera por delante en la ruta.

Llorando de pena por habernos perdido la parte con la que nos sentíamos más identificados del trayecto propongo ir al Nipa Thai, un restaurante tailandés que según tripadvisor es el segundo mejor de la ciudad.

Con el cachondeo de hace dos días del restaurante de las costillas en St Louis llegamos al lugar. WTF!? El sitio tiene una pinta decrépita, todo oscuro, y sin nadie alrededor.

Nos acercamos un poco más y vemos que está cerrado con un cartelito: ON SALE. xDD

Madre mía! Como es posible que tengamos tan mala suerte con los lugares para comer. Malditas recomendaciones online!

Ya nos da igual todo y vamos al primer lugar que encontramos en esa misma carretera.
Resulta que es un restaurante jardín para niños. Esto parece pitorreo.
Volvemos al coche y nos vamos al siguiente. Una vez dentro el camarero nos dice que tan tarde ya no sirven comida.. Me caguen la puta!!
A la mierda. Al final acabamos comiendo en un Taco Bell que yo no sé si porque son así o porque lo que pedimos era algo raro, pero estaba Malísimo. Lo único bueno fue una bebida llamada ‘Mint’ de LimaLimón que camufló el gusto del burrito.

Yo estaba contento, porque a pesar de la comida, de ahora en adelante, siempre podré decirle a Roger cada media horita, que yo tengo mi propia pistola made in USA y él no. 1-0! ;D
Según los libros guían que llevamos encima, nos encaramos hacia Kansas para ver lo que Roger definía, el trozo más bonito de la ruta 66.

Y efectivamente, hasta el momento, así lo fue. Las pocas millas de la ‘old-route’ que cruzan el estado de Kansas nos permiten ver una mezcla de paraderas de trigo amarillas mezcladas con prados verdes donde descansan vacas y caballos.

Granjas, pajares, establos y molinos de viento son la poca civilización que encontramos.

Cruzamos pueblos fantasma, grandes lugares muy transitados cuando la ruta estaba activa, pero que ahora, al cambiar su recorrido y crearse las autopistas interestatales, perdieron el turismo y el dinero que generaba el tránsito de vehículos entre estados.

Pueblos enteros abandonados a su suerte tal como se quedaron el día que cerraron.
A la entrada de uno de ellos se encuentra la mítica furgoneta que sirvió de inspiración a la película CARS.


Junto a ella, nos encontramos a una modelo siendo fotografiada en la fachada del edificio de enfrente.
Roger afirma que está desnuda, pero como nuestros ojos solo veían la ruta nunca llegamos a saberlo..

Un buen puñado de millas más tarde Dani nos sorprende gritando con algo que no nos habíamos fijado.

- Tíos! Un tanque!!

Frenazo en seco, media vuelta, y parada en el arcén.

Un tanque con toda la pinta de ser de la segunda guerra mundial, un helicóptero del Vietnam y una gigantesca y compleja ametralladora antiaérea están ahí, en medio del campo y sin venir a cuento.  Esto es América, hay cosas que es mejor no preguntarse el porqué y dejarse llevar..



Ya es de noche y hemos llegado a Tulsa. Una parada obligatoria es el ‘5 & Diner’, un mítico diner americanos que se encuentra al lado de la central de Harley Davidson del Condado.

Un steak con puré de patatas, col, hilos de cebolla fritos, pan de ajo y salteado de verduras, nos deja a Roger y a mí en el séptimo cielo mientras Dani se pide la ensalada con pollo que tiene menos lechuga que hemos visto jamás.


En la misma mesa tenemos nuestra propia maquina de canciones y mientras pensamos cual poner, el local se llena con el equipo juvenil de básquet de la ciudad y los padres de lso chavales.

Podemos distinguir perfectamente la figura del entrenador que va mesa por mesa saludando a la gente. Es el prototipo de americano modélico, un tío que podría ser perfectamente el capitán del equipo de futbol, futuro astronauta y modelo de ropa interior todo a la vez. Una versión de ‘Mr Awesome’ de Chuck pero con 20 años más.

En su misma mesa, su mujer, la que seguramente fue jefa del equipo de animadoras. Una vieja gloria que lleva mal el paso de los años pero que aun se resiste a perder su antiguo esplendor.

Y al lado, una señora rubia con un porte impecable. Claramente es la jefa de la asociación de padres, y que en su juventud fue líder del club de celibato. Antigua excheerleader que seguramente tubo un rollito con el entrenador antes de que este se casara.

Ai.. Benditos Estados Unidos y sus claramente definidos roles sociales.
Tulsa es un lugar religioso, y una muestra de ello es el mayor monumento de la ciudad. Las mayores ‘Praying Hands’ de USA. Sí, manos en posición de rezo. Y sí, ‘las mayores’ implica que hay varias más en otros lugares. Sorprendentemente en Webcity vimos unas millas antes.


Ver para creer. Una estatua de unas manos de 15 metros totalmente detallas e iluminadas presiden la entrada de la Universidad. Toma ya! :D

Por hoy se nos han acabado los lugares a visitar y llegamos Oklahoma City.

Al llegar al hotel que reservamos nos encontramos con unas medidas de seguridad extrema que no habíamos visto en ningún otro. No puedes evitar sentir una sensación de mal rollo al preguntarte porque este hotel tiene doble cristal, todas sus puertas cerradas o un pasador de objetos como el de las gasolineras para hablar con la recepcionista.

Pillamos las maletas y una mujer desde uno de los balcones nos dice que no tardemos mucho en entrar. Me caguen la puta dónde estamos? :S

Una vez dentro el hotel y la habitación está bien, pero un cartel en la puerta que dice que si alguien pica diciendo que son empleados del hotel llamemos a recepción para confirmar antes de abrirle, nos hace pensar que a lo mejor habría habido otra zona mejor en la que hospedarnos.

- Tranquilos chicos. Estamos a salvo.
- Cómo?
- Tengo aquí mi pistola.

No podemos esperar y abrimos el embalaje. HELL YEAH.

Estoy deseando de llegar a algún lugar donde poder probarla. Pero bueno, eso será otro día, porque hoy estamos reventados y mañana nos espera un duro día.

Eso sí, si sobrevivimos a este lugar repleto de forajidos..

domingo, 20 de febrero de 2011

Route 66 - Day 4 - Memphis - Springfield

Seguimos nuestra aventura y mientras Rafa protagoniza una encarnizada batalla persiguiendo al Sol atravesando praderas y campos de trigo, Roger reflexiona en la parte de atrás de nuestro carruaje americano y yo plasmo a vuela pluma estas humildes ideas.
Dicho de otro modo, Rafa conduce, Roger soba y a mi me toca escribir. Empezamos.

Amanece el cuarto día de nuestra Ruta 66 y para variar hemos dormido medianamente bien. Con énfasis en lo de medianamente ya que la fiesta de ronquidos en nuestra habitación nunca para. Hemos hecho, además, un descubrimiento increíble. Ya sabíamos de la capacidad de mutación y adaptación a entornos extremos de Roger. Es capaz de parecer un redneck, un tío nacido en Texas, un indigente, dormir en unos escalones, en la parte posterior de un coche o lo que se tercie. Es un comando de élite que se adapta a todo. Y también lo hace con los ronquidos.
Si en la habitación se ronca fuerte, Roger ronca fuerte. Si hay silencio sepulcral el tío parece muerto. Si alguien se despierta también se despierta. Está ahí, siempre, always. Y da miedito.
Después del desayuno en el que yo, hábilmente, me las apañé para derramar una taza de zumo de manzana por la mesa manchándome los pantalones y la camiseta, decidimos salir a disfrutar de las bondades de Memphis.

Y estando en Memphis la primera visita está clarísima. Toda la ciudad se basa en un icono, Elvis Presley. Preside la mayoría de carteles promocionales, usan su imagen para vender zumos, coches, zapatillas, juguetes, tazas de wáter y hasta libros de conjuros de voodoo. Elvis es a Memphis lo que Chiquito a La Calzada. Así que uno no puede venir a esta santa tierra sin ir a visitar el Rancho de Graceland. Hogar de Elvis y cementerio de toda su familia.

Encontrarlo no tiene mucho misterio ya que la calle donde está construido se llama Elvis Presley Boulevard. Aunque eso sí, la primera idea era contratar un tour que costaba un ojo de la cara y en el que Rafa estaba empecinado. El problema es que empezaba a las 10 de la mañana y no teníamos tiempo material de llegar a tiempo. Debíamos dirigirnos nosotros mismos a Graceland.


Estábamos convencidos de que lo que encontraríamos en la casa de Elvis no merecería mucho la pena. Nos equivocábamos.

Graceland es una especie de parque de atracciones póstumo dedicado a la figura de Elvis. Con exposiciones, pases de películas, coches antiguos, visita guiada por su impresionante casa, restaurantes, sala de trofeos… es el paraíso que todo fan de Elvis desearía visitar una vez en la vida.


Lo que fue Elvis para este país, el icono cultural que fue, la importancia que tuvo en su época, las raíces y cómo ha influído en la cultura pop de estas tierras… es incalculable. Y prueba de ello es que incluso un día lluvioso, entre semana, Graceland se llena de peregrinos que viajan hasta aquí para rendir homenaje al Rey del Rock. No es para menos.


Las fotos hablan por si mismas. Salas bizarrísimas que siguen iguales a como las dejó Elvis cuando falleció. Sala de billar, sala de tiro, sala de tennis, de trofeos, grabación, imitación a una jungla (con cascada incluída), establo, garaje… ¿Se puede visitar todo en Graceland? No, todo no. Y aquí viene lo mejor del asunto. Nunca nadie ha subido a la segunda planta de la casa desde que murió Elvis. Por deseo expreso de la familia nadie sube, ni los trabajadores. Dato curioso ya que nadie vive allí… o eso dicen.


Muchos están convencidos de que Elvis sigue viviendo y lo hace precisamente allí. Vigila a los que visitan su casa, a los que dejan flores en su tumba, a los que firman el muro que rodea la finca y que está repleto de dedicatorias. Elvis vive y si no lo hace debería. Aunque quizá cuando viera lo deforme que está Priscilla, la que fue su mujer y ahora es adicta a la cirugía estética, se volvería a morir.


Pero no todo está en la casa. Otra parte espectacular fueron sus dos aviones. Sí, tal y como lo leéis, este tío tenía dos aviones para su uso personal. Y uno de ellos de un tamaño enorme. Permiten subir y fotografiar el interior que, pese a que se nota que fue diseñado en los años sesenta era una auténtica pasada.


- Oye, todo este avión está enmoquetado. ¿No?
- Joder, tiene moqueta hasta en las paredes!
- Estos americanos serían capaces de enmoquetar la cubierta de un barco!

La última parada de la excursión nos llevó a la colección privada de coches de Elvis. Auténticas maravillas que el Rey del Rock había ido adquiriendo a medida que ganaba millones de dólares, corazones de niñas adolescentes americanas y kilos de peso. Atención especial a Gladys, el cadillac rosa que le regaló a su madre cuando empezó a tener éxito. Está pintado por él mismo. Bizarro pero con charm.


Salimos de Graceland y nos dirigimos a comer a Beale Street. La calle de Memphis en donde nació el mismísimo Blues. Un sitio que todavía mantiene su esencia y un cierto encanto sureño. Una calle en la que se mezclan tiendas de todo tipo con conciertos de Blues en vivo y carrozas iluminadas tiradas por caballos que son marca de la ciudad.


Tenemos un hambre atroz, Roger ha empezado a mordisquear su brazo y Rafa amenaza con comerse al primer perro que se nos cruce. Son las dos de la tarde, una hora relativamente normal en España para comer pero una majadería aquí. Encontramos pronto un local mítico en el que calmar nuestro apetito. BBKing’s BBQ. El local de comida típica que abrió el mismísimo BB King hace unos años y que es un homenaje constante al Blues.

Allí, Roger y Rafa pueden cumplir algo que llevan planeando desde que nuestros pies tocaron este país. Van a zamparse las costillas más grandes que tengan en  el restaurante. Así, a degüello, sin anestesia. Las BB King’s BBQ Ribs Extreme. Dos costillares bañados en salsa barbacoa acompañados de ensalada de col, un botecito de judías con salsa de tomate y una madalena que hacía las veces de pan. Rafa salivaba de una manera extrema y Roger casi se pone a llorar al probarlas por primera vez.

-Cómo cojones hacen esto así tío?!!!!
-Están taaaan tiernas!! Voy a llorar de placer tíiiios!
-Me pediría otro plato igual!!!


Yo, a diferencia de mis compañeros elijo otro plato recomendado por el señor BB King. Dos pechugas de pollo asadas acompañadas de pasta hervida con parmesano. Empiezo a salivar como Rafa. Después de bendecir la mesa y darle las gracias a Dios por los alimentos (costumbre que estos dos han cogido desde que se sienten verdaderos americanos) salimos dispuestos a recorrer la calle Beale intentando encontrar un Starbucks para conectarnos al WiFi.

Es una práctica que aconsejamos a todos los que vayan a seguirnos en un viaje así. Utilizamos, después de comer, un Starbucks para conectarnos a internet y reservar el motel de carretera en el que descansaremos esa misma noche.

Llega el momento de empezar el trozo en coche del día. Serán 5 horas hasta Springfield en las  que atravesaremos carreteras medio olvidadas y bosques como el Mark Twain National Forest. Siempre siguiendo la ruta 66 en todo lo que se pueda y volviendo a la I-44 cuando la situación lo exija. Parecen paisajes extraídos del ‘Alan Wake’.

Pero ya sabéis que en las carreteras de Estados Unidos puede pasar cualquier cosa y nosotros hemos encontrado a nuestro Diablo sobre ruedas particular. Un camionaco infernal que nos ha “perseguido” durante un montón de millas a una velocidad a la que los camiones no deberían circular. Nos alcanzaba, nos adelantaba y volvía a colocarse delante nuestro y a aminorar la marcha.

Le adelantábamos y volvíamos a empezar el bucle. Vamos, un chalao que decidió jugar con nosotros un ratito hasta que le dimos esquinazo adelantándole por mucho. Si Rafa hubiese tenido su pistola otro gallo hubiera cantado. Disparo a las ruedas y showtime, pero no pudo ser.

El tiempo pasa, hemos cruzado Arkansas, y la verdad es que se ha hecho muy tarde. Estamos hambrientos y ante el miedo de no encontrar nada abierto al llegar a Springfield decidimos parar a comer en un McDonalds de carretera en el que una amable moza nos ofrece tres hamburguesas de pechuga de pollo. Aceptamos encantados no sin antes dejar que Rafa cumpliese otro de sus mini retos personales en este viaje. Ha vuelto a probar la cerveza de raíz (una cerveza sin alcohol para niños que describe como una mezcla de Listerine y Reflex. Está malísima pero sigue bebiendo ya que engancha. Roger, por su parte, la encuentra deliciosa. Ya sabéis, ya se ha adaptado a todo.).

Llegamos finalmente al hotel. Que sigue siendo exactamente igual que los anteriores. Misma cadena, mismas habitaciones, mismas camas y mismo desayuno. Mañana más.

sábado, 19 de febrero de 2011

Route 66 - Day 3 - St Louis - Memphis

4:30AM - Me despiertan unos ruidos que llegan de la cama de al lado.
Roger despotrica improperios dignos de Carmen de Mairena?
Parece ser que no está muy contento con un mail laboral que le acaba de llegar y quiere compartirlo con nosotros y posiblemente con los vecinos de las habitaciones colindantes.

Dejo de preguntarme porque Roger está mirando el correo a estas horas de la mañana e intenrto luchar inútilmente contra la situación para intentar volverme a dormirme, pero tras varios intentos acepto resignado que ha llegado la hora de levantarse.. Malditos!

Dani y Roger acaban “sus labores” mientras yo relato las aventuras acontecidas ayer. Como siempre acabamos tarde y emprendemos el viaje que nos llevará a cruzar de nuevo el Missisipi porque ayer ya lo cruzamos pero era muy tarde y por la oscuridad no se veía un pimiento.


Pedazo de rio OMG!
El Ebro es un moñas comparado con esto. Hasta los ríos son a lo grande.

Nuestra idea era cruzar el antiguo puente por el que pasaba la ruta 66 y que actualmente está cortado y solo se puede pasar caminando o con bicicleta como atracción turística, pero cuando llegamos, en la zona de aparcamiento decía claramente que si dejabas el coche allí te atendieras a las consecuencias de un más que posible robo o de sufrir desperfectos en el vehículo.

Quizás este cartel es un estándar en USA, pero para nosotros 'European Faggots' en la ciudad con más crimen del país, nos pareció lo más adecuado hacer turnos en el coche e ir a verlo de uno en uno. xD


Tras media hora de hacer el canelo por turnos, fuimos al otro lado del puente a ver si allí tendríamos más suerte. Pero aun fue peor, el acceso estaba cortado y no podíamos parar. Pero no importa, antes de llegar allí tuvimos que pasar por otro puente guapísimo que tenía un semáforo para pasar de lado a lado, lleno hasta los topes de señales de tráfico y carteles de aviso. Real american way.

Una vez satisfecho el espíritu de la ruta nos tocaba ver el monumento más alto de Estados Unidos. Un arco de acero inoxidable forrado de hormigón llamado “The Gateway to the West”. Una estructura impresionante en la que se puede entrar y subir a su cúspide para ver la ciudad desde las alturas.


- 3 tickets please.
- Army?
- No.
- Triple A?
- No.
- Ok. Thank you for visiting the Arc.

Army!? Jajajaja. Ahora si que hemos triunfado. Nos han confundido con Militares Americanos. Hell Yeah! Lo de European Fagots pasó a la historia. :D

Aunque esa sensación duró poco, porque lo que nadie nos dijo es como se subía ahí arriba.



Si ayer luché contras uno de mis peores miedos, las alturas, hoy era el turno de la claustrofobia.
Madre de dios!! 5 personas se tenían que meter un una especie de batiscafo de 1.5m3 con 2 mini ventanas para ver el ascenso por el interior del arco.

Repito, 5 personas en una esfera de 1.5m3 ascendiendo por un conducto de cemento puro durante más de 4 minutos. No nos podíamos ni sentar porque todas las rodillas se tocan unas con otras y hay que colocarse de formas distintas para poder caber los 5 ahí dentro.

En serio, por mucho que lo relate es imposible hacerse una idea de la sensación de agobio, calor y muerte inminente que produce el traqueteo de un sistema de ingeniería creado en los 60 que recuerda “para mal” toda la iconografía, estética y maquinaria creada por Andrew Ryan en Bioshock. Fua!


Una vez arriba ya respiras tranquilamente mientras que te asomas por unos ventanales que muestran una magnífica vista aérea de la ciudad. Nos encontramos a 190 metros de altura, pero comparados con los 400 de la torre de Chicago esto se antoja una moñada. xDD


El descenso esta vez fue de 3 minutos y una vez se conocen los ruidos que hace el engendro de mecanismo ya se viaja “más tranquilo” en él.

Hoy no habíamos desayunado para poder comernos POR FIN las mejores costillas a la barbacoa del estado, ya que es la comida típica de St Louis. Así que pillamos nuestro magnífico coche, marcamos la dirección del restaurante en el GPS y palante!!

St Louis es hasta el momento la ciudad más demacrada, descuidada y sucia de las que nos hemos encontrado. Fábricas abandonadas, carreteras hechas un desastre, grafitis por todos lados.. Nos preguntamos qué coño hace el ayuntamiento de esa ciudad!? Que no pagan impuestos sus ciudadanos para tener las cosas como dios manda!? :S

Una vez salimos de la autopista que rodea el centro, salimos hacia un barrio de casitas que parecía muy majo. Típico barrio con casitas bajitas, porches y un buzón en la entrada con la típica banderita. De esos hemos visto mucho por aquí, pero empezamos a notar que cada vez veíamos más gente negra.

Definitivamente se trataba de un barrio negro. Hasta ahí bien, no problemo. Pero mientras seguíamos avanzando la gente que nos cruzábamos y la que iba en los coches ya no parecían tan agradables.

Escaparates con cristales rotos, una carretera en obras y un rastafari con capucha y unos andares pintorescos despertaron en nosotros una sensación de encontrarnos en el barrio más chungo de la ciudad. Fuck.

Cuando llegamos al local el chasco fue increíble. Una esquina decrépita, una fachada sucia y una localización de película de tiroteos.

DESCARTADO.

Estamos muertos de hambre, pero solo en pensar en que ayer estuvimos a puntito de venir aquí a las 9 de la noche nos produce una sensación de alivio. :D
Indignados y cagándonos en la puta nos picamos y tiramos directamente para Memphis saliendo de una ciudad que ha sido un verdadero fiasco.

- Ostias tíos! 
- Que?
- El cemento!
- Helado de cemento!!

No podíamos irnos de aquí sin probar este mítico helado, así dimos media vuelta y encaramos dirección a la heladería.

St Louis está LLENA de iglesias. Es algo totalmente desproporcionado. Cuando te encuentras 4 iglesias seguidas en la misma calle una al lado de otra sabes que esto no es muy normal..
Carteles de publicidad antiaborto, “Jesus Loves You”, o un Jesus diciendo "Don't kill my sons' y cosas similares nos amenan el trayecto.

La heladería sí que se encontraba en una buena zona e incluso el local tenía su propio parking.


Fue llegar y besar el santo. La mujer que nos atendía no dejaba margen de error. Tenía un cohete en el culo y en menos de 1 minuto habíamos pensado que pedir, pedido, comprado y pagado.

Por fin teníamos nuestros helados de cemento en nuestras manos.
Nuestras papilas se recreaban en Chocolate , Plátano y M&M’s mientras disfrutábamos sentados un banco de un día de sol y buen tiempo que no esperábamos encontrar. Es como si las nubes no hubieran dado un descanso para disfrutar del momento.


Pero lo bueno no dura eternamente y nosotros tenemos una misión que cumplir. La ruta 66 nos espera. Próximo destino, Memphis. Cuna del rock, del blues, de Elvis Aaron Presley y actual hogar del hermano pequeño y barbudo de Gasol.

Según Roger esta ciudad no quedaba lejos, a unos 5 centímetros según el mapa que se acabaron convirtiendo en unas 290 millas y más de 5 horas de viaje ininterrumpido por unas carreteras enormes y repletas de camiones aún más grandes.

El tiempo pasa lentamente, el sol pega fuerte y a nuestro alrededor el paisaje va cambiando progresivamente. Vamos dejando la nieve atrás y Roger pierde el conocimiento. Demasiadas horas  sin meterse un filete de carne de 300 gramos, pocas horas de sueño, cansancio acumulado y a dormir como un corderito. El olor a gasolina, a carne, a bocadillos y a patatas de bolsa acabó de despertarlo. Aprovechamos para parar en una gasolinera y comprar algo que llevarnos a la boca. Nuestra primera comida sólida del día sin contar los helados de cemento. Patatas de bolsa y un Monster de 1 Litro para dividir entre tres.


Encaramos dirección a Memphis mientras en nuestros estómagos se formaba un mejunje atroz. A pesar de ser un viaje de unas 5 horas de coche el trayecto pasó bastante fluido. El paisaje poco a poco dejó de ser nevado y se fue transformando en algo más variado y cálido.

Canciones y juegos sobre adivinar la identidad del personaje, serie, película o actor con preguntas de sí o no, hicieron que llegásemos a nuestro destino casi sin enterarnos.

Habíamos reservado en un hotel que según las reseñas era un “hell hole” donde una tufo a productos tóxicos no nos dejaría dormir, pero bueno, eran reseñas de hace un par de años así que tampoco podría ser tan mal cuando también habían otros comentarios buenos. Una vez llegamos al hotel respiramos aire puro a típica moqueta americana. Todo estaba Ok.

Lo más parecido a olores extraños fue un tufo a Marihuana considerable en el ascensor. Alguien había roto al menos un par de leyes en ese hotel! ;D

Visto que ya era bastante tarde para ir a cenar a ningún restaurante normal decidimos ir a una cadena que ya conocíamos. Un Denny’s en el centro de la ciudad sació nuestras ansia de comida “normal” tras un día en que solo habíamos comido porquería.

Al entrar nuestra cara cambió de golpe. Todos los clientes, los camareros y el dueño eran negros. Una sensación de estar metidos en la boca del lobo nos invadió.

Esto es una putada, porque como en Estados Unidos conviven mano a mano los garitos demacrados y decadentes con los elegantes y modernos, la gente con pintas de homeless con los normales, nunca puedes saber si los decadentes son algo normal o son un lugar o alguien “chungo” porque todo el mundo convive con ello por igual. Y aquí nos pasó exactamente eso. No era por la gente sino por el conjunto de todo y el desconocimiento de la situación.

Cuando nos sentamos en la mesa que nos ofrecieron pudimos ver que detrás del mostrador habían 2 mesas con un ejecutivo blanco y un abuelete cenando por su cuenta. Vale, bien, NO nos hemos metido en un gheto AGAIN!

Las calles de Memphis son calles tranquilas, y vemos varios carruajes con unas especies de calabazas hechas de luces que las envuelven, cada uno con un diseño distinto que están pensados claramente para turistas y parejas.

Empiezo a verlo todo borroso porque llevo todo el día con las lentillas infernales y me he dejado el cacharro para guardarlas en la maleta. Caguen to!

Volvemos a casa reventados por una carretera que se antojaba pasado por un filtro de glow de alta intensidad.

Una vez en el hotel, sorteamos las camas y con la suerte que me caracteriza me toca a mi un sofá cama del demonio sin sábanas y mugriento que al desplegarlo su forma era más parecida al de una W que al de un plano.

Tras intentar tumbarme ahí ví claramente que eso no era una opción. Así que Roger y yo dormimos juntos.

Love is in the air sonaba en el ambiente y la noche prometía a sinfonía compartida de ronquidos. Pero eso era lo que queríamos y necesitábamos. Dormir como demonios y prepararnos para el día de mañana que se antojaba más duro que el de hoy..

miércoles, 16 de febrero de 2011

Route 66 - Day 2 - Chicago - Springfield - St Louis

Ya estamos totalmente integrados en esta bizarra cultura, y eso se demuestra cuando son las 6:30 de la mañana y los 3 ya estamos despiertos dándolo todo de camino al comedor del hotel.

Podríais pensar que allí no habría nadie a esas horas, pero sorprendentemente las mesas estaban llenas de gente alimentándose con la bendita crema de cacahuete que glorifica sus desayunos.

Hoy el plato especial del día era Bacon Crujiente. Alguien puede resistirse a eso!? :D

Pocas horas después salíamos del hotel con la intención de llenar nuestras maletas con los primeros suvenires del viaje. Tazas, pelotas de baseball, gorras, camisetas e imanes sobre Chicago inician un problema de espacio que posiblemente tengamos que resolver al final de esta aventura con la compra de una nueva maleta.

Más contentos que unas castañuelas pillamos el coche y decidimos saltarnos el planning de la ruta. Nos falta un mítico lugar de la ciudad por visitar, The Willis Tower.


Mientras damos vueltas por un parking a punto de derrumbarse donde no queda ni un solo hueco libre, a nuestra derecha se levanta imponente el edificio que tiene el honor de ser el más alto de todo Estados Unidos.

Una torre majestuosa que permite a sus visitantes subir a la planta 103 y disfrutar de unas vistas ACOJONANTES.


Tras más de un minuto tememos por nuestras vidas  mientras subimos en un ascensor que se tambalea más que Roger ayer patinando, llegamos a la parte más alta del edificio. Toda la planta es una cristalera que nos muestra una vista sobrecogedora de la ciudad. Un terreno totalmente plano hasta donde nos alcanza la vista rodea la torre. Incluso tras el lago Michigan que se nos antoja un mar parece avistarse tierra firme.

No contentos con ofrecer estas vistas, el edificio ofrecía otra actividad que ninguno de nosotros podrá olvidar jamás.

En la fachada de esa planta han creado unos balcones totalmente acristalados de metacrilato transparente que sobresalen un metro del edificio. Al entrar en ellos se produce el efecto de encontrarse suspendido en el aire a 262 Michael Jordans de altura!

Sobra decir que a mi casi me da un infarto allí arriba y que me pasé más de 15 minutos para reunir el valor suficiente para entrar ahí dentro. En situaciones así se demuestra que el miedo puede a la razón porque eso es imposible que caiga y yo me sentía como si fuera a morir en cualquier momento.

Fotos como esta atestiguan el valor acumulado gracias al apoyo de varios de los turistas que me animaban fervientemente a dar el paso mientras asistían divertidos a la lucha interior de alguien con pánico a las alturas.



IMPRESIONANTE.


Ahora sí que podemos irnos de esta ciudad que ha cumplido con creces todas nuestras expectativas.

Pillamos nuestro fantástico KIA y encaramos la Interestatal 55 camino a Springfield.

Este coche es una bendita maravilla y mucho más aun tras descubrir que dispone de velocidad de crucero que me permitirá descansar las piernas mientras atravesamos las infinitas carreteras en línea recta que nos esperan por delante.

Roger se encarga inicialmente del GPS, pero tras varios gritos infernales repitiendo la ruta a seguir sin que ni Dani ni yo fuésemos capaces de saber a cuál de las 3 direcciones que teníamos delante debíamos pillar, decidimos que el GPS lo usaríamos poco y que Roger se encargaría de buscarnos puntos interesantes del recorrido para visitar.

Gafas de sol, millas por delante, carreteras imponentes rodeadas de nieve y pequeñas granjas acompañan nuestro viaje. Y todo monster viaje necesita momentos de desfase, y esos llegaban cargados de morriña mientras cantábamos a grito pelado canciones como ‘Libre’,’Barcelona’,’Soy Minero’ o ‘Cien Gaviotas’.. Bendita Looser List y que bien gastados esos 10€ en un mes de Spotify Premium y su modo sin conexión.


Nuestra primera parada fue en el mítico ‘Cozy Dogs’, un garito en el que te preparan un Frankfurt clavado en un palo de helado y rebozado de maíz crujiente. Un pequeño restaurante parada obligatoria para los amantes de la ruta. Repostamos con tazas, imanes y parches de ropa con el Logo de la 66 y ya estamos listos para continuar.


Anocheció y eso no nos permitió poder ver algunos lugares del camino que queríamos mirar, así que nos encaramos directos hacia el hotel que nos esperaba en St Louis.

Una señal de “gran diferencia de presión entre las ruedas” empezó a parpadear en el frontal del coche. FUCK!

Paramos en el lateral de la carretera rezando que no se nos hubiera pinchado una rueda, que es exactamente lo que quiere decir el maldito indicador.

Esta en la segunda vez que paramos en un lateral de carretera americana contando la del año pasado de camino a Las Vegas y no mola nada pensar que te has quedado ahí tirado en medio de la nada.

Salgo del coche, reviso las ruedas mientras a nuestro lado pasan trailers que aprecían sacados del diablo sobre ruedas y veo que todo está correcto. WTF!?

Tras una revisión del manual de instrucciones del coche, vemos que en ocasiones si pasamos de una zona fría a una zona caliente o viceversa es posible que esta señal se active momentáneamente.
Ufff.. Por un momento ya habíamos pensado que el primer día habíamos pinchado! :S

Vivos y con ganas de marcha, por fin llegamos a St Louis. Nuestro hotel es muy parecido al de Dexter. Una mezcla entre eso y los apartahoteles de Lloret o Blanes.

Por desgracia son las 9 de la noche y hemos llegado demasiado tarde para ir a cenar al mítico restaurante de costillas a la barbacoa que teníamos pensado. En que enferma mente cabe cerrar los restaurantes a las 21:00!?

- Y ahora que hacemos tíos?
- Un momento. Esto que hay a 50 metros es lo que me parece que es?
- OMFG! 
- Un HOOTERS!!

Problem Solved! xDD

Este sí que era un Hooters de verdad y no el de Las Vegas. Esto es un Hooters pequeño, autóctono, con chicas granjeras futuras miss Missuri en potencia.

‘Lauren’, nuestra extremadamente amable camarera nos trajo grácilmente unas alitas unas patatas y unos palitos de queso, mientras se acariciaba su rubia melena.

Roger perdió el conocimiento cuando a ella se le ocurrió sentarse en el hueco que quedaba libre en la mesa y ponerse a hablar con nosotros mientras nos explicaba que había viajado a Europa pero que a España aun no había ido.

- Ahora ya tienes casa en Barcelona sweetheart. – Dijo Roger con una voz seductora que nunca habíamos oído.

Para celebrar la futura boda, él se pidió un BlackJack y yo la cosa más bizarra que había en toda la carta. SANGRÍA, donde me daban a escoger entre vino blanco o rojo! xD
Obviamente pedí blanco, y tal como se puede esperar eso era un engendro. Vino blanco, soda, rodajas de limón y lima, y mogollón de azúcar. Una especie de mojito con vino blanco de garrafón del que seguro mañana me esté arrepintiendo.

Y de esta manera acabó el primer día real de la ruta. Empieza a vislumbrarse el ambiente Redneck que esperamos ir encontrando por el camino.

Hoy ha sido un gran día pero, lograremos sobrevivir mañana en la ciudad más peligrosa de Estados Unidos? Esperemos que sí!!